CULTIVEMOS LAS COSTUMBRES QUE NOS PERMITAN UNA FRENTE
UN LEAL ENEMIGO
Y EL OJO PARA AMPLIAR LO BELLO.
No siempre me detengo en los jardines. Mis manos se amoldaron como el árbol a grietas y sudores...
SOBRE QUE DIA
Sobre que día me paro para decir buen día
si a la ceniza se la lleva el viento
y el mañana se va en partidas
en la estación presente.
Sobre que rastro pongo mi pie.
Bajo que morir prendo mi luz
cuando abro la puerta de mayo
y a lo lejos
la vida y la muerte del otoño.
Bajo que pólvora cave atacar a un domingo
donde el mate llega de la mano del suburbio
y mi país aun está en la mitad del parto.
Bajo que corazón te espero compañera.
Con que esperanza.
Con que testigos de mi violento amor
capturo los panes inocentes.
Pero no todo tiene muerte de pregunta.
Es decir
A que morir sino de vida.
AQUI REFUGIADO
Cuando uno ama sin esperar el revés de la moneda.
Cuando uno mira por sobre la efímera alegría
la ceniza ajena que al final nos llega por distancia.
uno debiera poner en su lugar el alma.
Ayer el exilio ya tuvo su voto y su bandera.
Su académico discurso descontando miserias
pero hoy la realidad cuenta de a miles
pedacitos de vidas y de muertes
chocando contra la duda de no ser y ser sin causa.
Un puño se levanta golpeando el aire.
Un niño deja caer su lágrima sobre el hombro del padre
y en cada paso se van perdiendo letras de su nombre
y al final la noche lo llama refugiado.
De donde saco el martillo que condene
a esta enfermedad de saquear y crear destierros.
De quemarnos el mañana
de hacer de aquél rincón y amparo de la casa
un dolorido hueco de silencio astillado y quieto.
Aquí desato mi sed
mi golpe de amor.
No quiero mas guerras ni mas hambre.
Quiero la elección de mi costado.
Me gusta un fuego en la noche.
Un pájaro en los ojos.
Un niño sentado en el borde natural de la inocencia.
Hermano refugiado.
Por ahora me retiro
pero no renuncio ni me rindo.
Me voy a cargar de nuevo mi boca con palabras.