viernes, 27 de febrero de 2009

PARAGUAS

Soñé que un ángel vertical
abría su paraguas
y no llovía.
Un seco polvo me despierta
y me cuelga en los ojos el humo que respiro
y allí, en un rincón
como culpando algún espectro del silencio
él me concede la tierra del sembrado oliente
y me repite gota a gota
el conteo de un recuerdo derramado.

Es el tiempo en que más envidio a la ventana
cuando afuera
infinitamente gris
puedo su alegre circular de viento
en prolongado empeño de mi mano.

Es su copa.
Su techo.
Su sombrero bajo la lluvia de la vida
volando sobre el amor de una mujer y un hombre.-


De (Entre Ceja y cejas) 2002