viernes, 18 de enero de 2008

la poesia

Yo le puse un dedo en el corazón
y su latido se desnudó en palabras.
Recorrio mi cuerpo invisible y fresca
llenando mi boca con un aire extraño.
Entonces
la guardé bajo los tímidos candados
de mis primeras naves
de mis primeros vuelos
de mi primera y loca nostalgia.
Y fue creciendo tenue
humilde y a veces solitaria
hasta quedarse para siempre
en cada componente de mi vida
manifiesta
como una bella espina clavada en el silencio
como una rosa secular
nacida con los pasos de la gente.-


(De "Del Amor a Todas Partes"-1999-)

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