martes, 25 de marzo de 2008

EL ARBOL PEQUEÑO

El árbol que fue delgada luz
trepando un tiempo de sombras y terrones
un día pudo visitar la casa del hombre
y en su camino vertical
tuvo puntas de verano y las hojas conversaron.

Ahora poco importa si la noche llega
o si la lluvia se cuela en su memoria.
El recibe a los pájaros
y las plumas huelen a madera
y la madera duerme el historial de cada mano
junto al verde y eterno sueño
de la estación del agua
del viento
y de la tierra.-

1 comentario:

Nere_ekialdean dijo...

http://aitorarber.spaces.live.com/

Escribo desde aquí, aunque en la sección de comentarios no dejan poner la procedencia. Mira, con respecto a éste poema, vengo leyendo la antología entera de Blanca Varela. Me ha decepcionado porque encuentro profundidad, complejidad e inventiva donde esperaba encontrar sencillez -poesía desnuda, más relacionada con mi estilo- pero me ha sorprendido por su contundencia y tendencia a la búsqueda de un significado metafísico. Son poemas como oraciones míticas. Grandes pequeños cantos, alejados del dramatismo y de la convivencia natural de la poesía de su época con el devenir político. Descienden hacia el interior y me obligarán a tres o cuatro lecturas más. ¿Por qué aquí Blanca Varela? Porque encuentro agua, tierra, árbol y diálogo con la casa del hombre a la que llega el árbol, antes de ser luz. Bello poema, sencillo en apariencia, Julio, pero me obliga a otro par más de lecturas. Tengo que densentrañarte.

Por lo demás, estaré unas semanas en tu continente. Creo que es lo más hermoso que me ha ocurrido en estos dos últimos años: volver.